Máximo Salar en Casa FOA 2026: arte, sensualidad y brutalismo en un espacio donde los límites se vuelven virtuales
En el Espacio 13, el diseñador de interiores y artista plástico propone una experiencia inmersiva donde los grandes volúmenes, las texturas, el arte y la iluminación construyen un universo sofisticado, íntimo y sensorial.
Hay espacios que se recorren y otros que, además, se experimentan. El Espacio 13 de Casa FOA 2026 pertenece a esta segunda categoría. Concebido por Máximo Salar, el ambiente propone una mirada sobre el interiorismo en la que arquitectura, arte y sensibilidad se encuentran para crear una experiencia destinada al disfrute, el descanso y la intimidad.
La propuesta parte de una estética brutalista, pero la lleva hacia un territorio más sensual y artístico. Grandes bloques, formas geométricas, superficies metálicas, piedra, madera, vidrio y textiles conviven en una composición de fuertes contrastes, donde cada elemento participa de una puesta en escena cuidadosamente construida.
La inspiración surge de una pareja madura y sofisticada, imaginada como protagonista de un espacio donde el lujo no se entiende solamente desde los materiales, sino también desde la posibilidad de disfrutar del tiempo, la música, el arte y los encuentros compartidos.
Un espacio íntimo sin estar completamente cerrado
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la manera en que Máximo Salar aborda la privacidad. En lugar de recurrir a divisiones tradicionales, el proyecto genera diferentes situaciones mediante límites visuales, volúmenes y filtros.
El living funciona como área pública y de encuentro, con una atmósfera marcada por los grises, blancos y negros y la presencia de un hogar. Hacia el sector privado aparecen el vestidor, un área de maquillaje y el baño, deliberadamente oculto dentro de la composición general.
“Lo que más me gusta del espacio es que es íntimo sin ser completamente cerrado”, explica Máximo Salar al referirse a una de las búsquedas principales del proyecto.
Esta idea se materializa a través de una circulación continua y de límites virtuales que permiten descubrir distintas escenas a medida que se recorre el ambiente. Vestidor, descanso e higiene no aparecen como compartimentos independientes, sino como situaciones conectadas entre sí.
El baño, precisamente, se convierte en uno de los recursos escenográficos más particulares. Está contenido dentro de un cubo revestido con placas metálicas doradas de Forkinox, cuya superficie reflectiva multiplica los volúmenes y modifica la percepción del conjunto.
En su interior, las formas geométricas vuelven a tomar protagonismo, con pirámides, círculos y un divisorio inspirado en fondos de botella que suma otra capa visual a la experiencia.
Brutalismo, volumen y contraste
La estética brutalista funciona como punto de partida, especialmente a través de la repetición de cubos y bloques. Sin embargo, el resultado se aleja de una interpretación estrictamente austera del estilo.
El Espacio 13 incorpora una dimensión escultural y sensorial mediante una combinación de materiales y terminaciones: piedras naturales y sintéticas, madera, porcelanato, revestimientos texturados, vidrios en tonos bronce y negro, lacas, pana, papel pintado y placas de acero en oro espejo y negro cepillado.
La paleta general se mantiene predominantemente oscura, buscando generar continuidad visual. Sobre esa base aparecen diferentes capas de textura, reflejos y terminaciones que modifican la percepción de cada sector.
El contraste también permite diferenciar los usos. En el vestidor predominan los tonos neutros, acompañados por detalles de color en las chapas, mientras que el living se construye alrededor de una combinación más sobria de grises, blancos y negros. Un bloque cromático en tonos obispo y cromo introduce un contrapunto vibrante dentro del conjunto.
Las columnas existentes también fueron incorporadas al lenguaje del proyecto. En lugar de ocultarlas, reciben un tratamiento con chapas ranuradas que enfatiza su carácter industrial y establece un diálogo entre la estructura preexistente y la nueva intervención.
Para el solado se eligió un terrazo gris oscuro de Vite, mientras que la carpintería y el mobiliario a medida fueron realizados por Oliver. La propuesta se completa con piezas tapizadas de Huerte y artefactos de iluminación de Lumen.
Cuando una pared se convierte en una obra de arte
El arte ocupa un lugar central en la propuesta de Máximo Salar. No aparece como un complemento agregado al final del proyecto, sino como parte de la construcción conceptual del ambiente.
Uno de los recursos más significativos es el gran divisorio luminoso que separa diferentes situaciones del espacio. En lugar de funcionar como un muro convencional, se plantea como una superficie casi virtual, un lienzo iluminado que aporta profundidad y transforma la percepción del ambiente.
La selección de piezas artísticas continúa esa búsqueda. El espacio incorpora referencias a artistas y músicos, reproducciones y objetos coleccionables que introducen diferentes escalas, lenguajes y niveles de lectura.
Entre ellos aparecen piezas vinculadas a la cultura urbana, reproducciones de obras y figuras de art toys de estética particular, además de una intervención caligráfica realizada a mano sobre uno de los muros.
Esta última pieza suma una dimensión especialmente delicada al conjunto: una caligrafía de inspiración gráfica, en tonos borgoña y vino, que contrasta con la contundencia de los grandes volúmenes.
La música también forma parte de la identidad del proyecto. Máximo describe el espacio como “súper musical”, incorporando referencias que buscan que el visitante no solamente observe, sino que perciba el ambiente desde diferentes estímulos.
“Hay muchos filtros y muchas texturas”, señala el diseñador, una frase que sintetiza buena parte de la intención detrás de la propuesta: construir una experiencia que se transforme según la mirada, la circulación, la luz y la cercanía con cada material.
Una experiencia construida a través de los sentidos
La iluminación acompaña esta búsqueda mediante sistemas lineales y embutidos, combinados con piezas decorativas de diferentes morfologías y terminaciones metálicas, donde el vidrio adquiere un papel protagonista.
La temperatura y el color de la luz varían según cada sector para acompañar los diferentes usos y momentos del día. De esta manera, el espacio no permanece estático: puede adquirir una atmósfera más íntima, una condición más escenográfica o una sensación de amplitud dependiendo de cómo se lo habite.
La elección del mobiliario sigue la misma lógica. Grandes volúmenes, morfologías puras y acentos curvos conviven con la presencia de piedra y metal, construyendo una estética donde lo escultórico adquiere una importancia equivalente a lo funcional.
Así, el Espacio 13 propone una interpretación del lujo alejada de la ostentación. El lujo aparece en la calidad de las sensaciones, en la comodidad, en el arte y en la posibilidad de crear diferentes atmósferas dentro de un mismo ambiente.
Máximo Salar: interiorismo como experiencia artística
La propuesta de Casa FOA permite comprender una mirada que atraviesa el trabajo de Máximo Interiorismo, el estudio de Máximo Salar.
Diseñador de interiores y artista plástico, Salar desarrolla una concepción del diseño profundamente vinculada con el arte. Su formación y sensibilidad lo llevan a pensar los ambientes como composiciones cargadas de intención, textura y narrativa visual.
En sus proyectos, el espacio no funciona únicamente como una respuesta a necesidades funcionales. Se convierte en una experiencia emocional, donde los materiales, las proporciones, el color y las obras de arte participan de una misma narrativa.
Esa búsqueda se expresa con particular claridad en el Espacio 13: un ambiente sofisticado y sensual, de fuerte identidad visual, donde el brutalismo se encuentra con el arte, la música y una concepción más libre de la intimidad.
En Casa FOA 2026, Máximo Salar propone así un espacio para mirar, recorrer y descubrir. Un universo de grandes volúmenes y pequeños detalles, de superficies reflectivas y texturas profundas, donde los límites desaparecen para dar lugar a una experiencia esencialmente sensorial.









